La Game Boy es la consola portátil más reconocible de la historia y una de las más fáciles de empezar, porque no necesita cables ni televisor. Pero arrastra varios malentendidos que llevan a comprar mal o a creer que la máquina está rota cuando en realidad funciona como siempre. Esta guía repasa qué modelo elegir, cómo alimentarla, cómo verla en pantalla grande, cómo jugar de forma legal y qué cuidados necesita.
Qué equipo hace falta
Hay tres familias principales. La Game Boy original, de 1989, es la más grande y usa cuatro pilas del tipo habitual; el modelo Pocket, posterior, es más pequeño y gasta dos pilas más finas; y la Game Boy Color, de finales de los noventa, añade pantalla en color y una velocidad mayor. Todas cargan los cartuchos por arriba y todas comparten muchas cosas, pero no todas reproducen los mismos juegos.
- La consola: comprueba la pantalla y el compartimento de las pilas antes de comprar. La primera suele tener arañazos; el segundo puede esconder restos de pilas antiguas que hayan sulfatado.
- Las pilas: usa pilas en buen estado o recargables de calidad. Es un error habitual dejar las pilas dentro cuando la consola va a estar guardada meses, porque acaban soltando ácido y estropean los contactos.
- La pantalla: la original no tiene luz propia y sus tonos son verdosos; el Pocket la reduce y la mejora un poco. Que no se vea bien con poca luz no es una avería, es cómo fue diseñada. Quien quiera mejorarla puede recurrir a kits de pantalla retroiluminada de terceros, aunque implican abrir la consola y renunciar a su estado original.
- El audio: lleva un altavoz interno y una salida para auriculares. Si el sonido falla, suele ser el altavoz o el condensador asociado.
- Los cartuchos: soporte original. Muchos juegos guardaban la partida con una pila interna que, pasados los años, se agota y provoca la pérdida de los datos.
Cómo verla en el televisor
La Game Boy no tiene salida de vídeo propia, así que para jugar en pantalla grande hacen falta accesorios oficiales. El primero es el Super Game Boy, un adaptador que se introduce en la Super Nintendo y permite jugar allí los cartuchos de Game Boy. El segundo es el Game Boy Player, un accesorio de la GameCube que admite cartuchos de Game Boy, Game Boy Color y Game Boy Advance. Conviene tener en cuenta las limitaciones: los juegos exclusivos de Game Boy Color no funcionan en el Super Game Boy.
Una ventaja de la portátil es que no tiene bloqueo por regiones: los cartuchos de Game Boy de cualquier país funcionan en cualquier consola, con la excepción de los títulos exclusivos de Game Boy Color, que necesitan ese modelo. Pero entre las distintas versiones de la propia consola sí hay diferencias de compatibilidad: los juegos exclusivos de la portátil en color no arrancan en el modelo original, mientras que casi todos los juegos antiguos funcionan sin problema en los modelos posteriores. Antes de comprar un lote de cartuchos conviene comprobar a qué modelo pertenecen.
Cómo jugar hoy de forma legal
El mercado de segunda mano ofrece cartuchos originales con facilidad y a precios variados. Los juegos clásicos de la portátil también han llegado de forma oficial a plataformas posteriores, incluido el servicio de suscripción de Switch, que reúne una selección de Game Boy y Game Boy Advance. Los emuladores libres permiten jugar en un ordenador o un móvil lo que uno posee, dentro de lo que permita la legislación de cada país, y la escena de homebrew sigue publicando juegos nuevos para estos cartuchos. Comprar y jugar copias legales, o software gratuito de sus autores, es la vía recomendable. Descargar juegos comerciales sin autorización no es legal.
Mantenimiento básico
La limpieza es sencilla: los contactos del cartucho se frotan con alcohol isopropílico y, si hace falta, con una goma suave, y la ranura admite un bastoncillo. El otro punto crítico es el compartimento de las pilas: si aparecen restos blanquecinos de una fuga, hay que limpiarlos con cuidado para que la corriente llegue bien. Y está el guardado: si un cartucho arranca siempre desde el principio y pierde la partida, su pila interna está agotada y necesita sustitución, algo que requiere soldadura y que puede hacer un técnico.
Errores típicos del que empieza
- Creer que la pantalla sin luz está averiada, cuando es su funcionamiento normal.
- Dejar las pilas dentro durante meses y encontrarse los contactos corroídos.
- Comprar un juego exclusivo de Game Boy Color esperando que funcione en la Game Boy original; no lo hará.
- Pagar de más por cartuchos cuya pila de guardado ya está muerta.
- Forzar el cartucho o meterlo al revés por la costumbre de los cartuchos modernos.
- Abrir la consola para cambiar la pantalla sin las herramientas ni la experiencia necesarias.
La Game Boy es, para empezar, la consola más agradecida: no necesita televisor, casi no envejece y su catálogo es enorme. Con un cartucho limpio, pilas sanas y la expectativa correcta sobre su pantalla, sigue cumpliendo aquello para lo que se diseñó, jugar en cualquier parte.