La primera PlayStation es una puerta de entrada excelente al mundo retro por dos razones: se encuentra sin dificultad de segunda mano y su catálogo de discos es enorme y asequible. A cambio, tiene un punto débil claro, el lector óptico, y una particularidad que despista a los recién llegados: sin tarjeta de memoria no se puede guardar nada. Esta guía explica lo necesario para arrancar, cómo jugar legalmente y qué cuidados alargan la vida del lector.
Qué equipo hace falta
La consola se lanzó en Japón en 1994 y llegó a Europa en 1995, con la caja gris y el soporte de discos. Hacia el año 2000 apareció una revisión más pequeña, la conocida como PSone, con fuente de alimentación externa. Ambas reproducen los mismos discos de su región.
- La consola: pruébala antes de comprar, y no solo que encienda: comprueba que arranca un juego y que lo lee bien. Es el detalle que decide si merece la pena.
- La alimentación: el modelo original de sobremesa lleva la fuente dentro y se conecta directamente a la red eléctrica; la PSone, en cambio, usa un transformador externo. No mezcles cables entre modelos sin comprobar la tensión.
- El vídeo: el conector trasero saca vídeo compuesto, y en los modelos europeos también RGB por euroconector, que da una imagen bastante más limpia. Hay audio estéreo. Para pantallas modernas sin entradas analógicas existen conversores a HDMI.
- Los mandos: la consola tiene dos puertos de mando. El mando de serie no lleva vibración; la añadió un modelo posterior, que también introdujo los sticks analógicos. Conviene probar la cruceta y los botones delanteros, los primeros en desgastarse.
- Las tarjetas de memoria: se insertan en las ranuras del frontal y son imprescindibles para guardar. Sin una, cada sesión empieza de cero. Los juegos ocupan bloques distintos según el título.
- Los discos: soporte original. La consola está bloqueada por región, así que un disco americano o japonés no arranca en una máquina europea, y viceversa.
Región y velocidad
La consola está bloqueada por región: los discos europeos solo arrancan en máquinas europeas, y los americanos o japoneses en las suyas. Además, los juegos europeos funcionan a 50 hercios frente a los 60 de otras zonas, algo que en algunos títulos de acción rápida se aprecia en la velocidad. Muchos juegos de la época se adaptaron con cuidado a ese modo, así que no siempre supone un problema, pero explica por qué una misma obra puede ir algo más ligera en su edición de otra región. Conviene tenerlo en cuenta al elegir qué versión comprar.
Cómo jugar hoy de forma legal
Los discos originales de segunda mano son baratos si no son títulos de culto, y hay muchos. Además, existe una vía muy cómoda: la PlayStation 2 y las primeras PlayStation 3 reproducen discos originales de la primera PlayStation, de modo que se puede jugar sin depender del lector de la máquina vieja. Sony también reeditó parte del catálogo de forma oficial en sus consolas portátiles y de sobremesa de generaciones posteriores, y algunos clásicos siguen disponibles en servicios de suscripción actuales. Los emuladores libres permiten jugar en un ordenador o dispositivo moderno lo que uno posee, dentro del marco legal de cada país, y existe homebrew para la consola. Descargar copias de juegos comerciales sin autorización queda fuera de la ley y no es la vía que recomendamos.
Mantenimiento básico: el lector
El lector de discos es la pieza que más sufre y, con frecuencia, la única avería real de una PlayStation usada. Los síntomas son claros: cuesta arrancar un juego, se oyen saltos en las cinemáticas o el disco deja de leerse a media partida. La limpieza de la lente con aire comprimido o un bastoncillo con alcohol isopropílico, siempre con mucho cuidado, resuelve algunos casos. Si el problema persiste, la lente está desgastada y toca sustituir el conjunto óptico, una reparación habitual que conviene dejar a un técnico.
El trato de los discos también cuenta: se limpian con un paño suave en línea recta, del centro hacia fuera, nunca en círculos, y se guardan siempre en su caja. Un disco arañado fuerza el lector y acorta su vida. La consola, por lo demás, no necesita más que un sitio limpio y ventilado.
Errores típicos del que empieza
- Comprar la consola sin probar la lectura de un disco: el lector es la avería más cara.
- Olvidar la tarjeta de memoria y perder horas de partida al apagar.
- Introducir discos de otra región y pensar que la consola está rota.
- Limpiar los discos en círculos, que agrava los arañazos en lugar de reducirlos.
- Conformarse con vídeo compuesto cuando existe salida RGB por euroconector.
- Forzar la tapa o el mecanismo de carga en lugar de abrirlo con cuidado.
Con un lector sano, una tarjeta de memoria y la salida de vídeo correcta, la primera PlayStation sigue ofreciendo un catálogo inmenso y barato. Es una de las formas más sencillas y económicas de empezar en esto del retro.