La Dreamcast fue la última consola doméstica de Sega y llegó con una idea clara: adelantarse a la competencia en todo lo que pudiera. Fue de las primeras máquinas en traer módem de serie e incluso una pequeña pantalla en el mando, y su catálogo se atrevió con géneros y estilos que sus rivales todavía tardarían en tocar. Aunque su vida comercial fue corta, la huella de sus juegos fue mucho más larga. Estos doce títulos son la mejor prueba.
La llegada del juego en línea
El módem integrado convirtió a la consola en pionera de una idea que hoy se da por hecha.
- Phantasy Star Online (2000) — Llevó el juego de rol a internet con una estructura pensada para jugar en compañía, con equipos que se organizaban por el mundo y una sensación de comunidad poco habitual en su momento. Se recuerda como uno de los primeros grandes juegos en línea de consola y ayudó a demostrar que jugar con desconocidos podía ser algo normal.
- ChuChu Rocket! (1999) — Un puzle sencillo de guiar ratones hasta un cohete que, sin embargo, fue uno de los primeros títulos con juego en red. Su simplicidad lo hacía perfecto para echar partidas rápidas y demostró que lo social era el terreno a conquistar, además de servir como escaparate de las posibilidades del servicio.
Aventura y mundo abierto
Aquí está, para muchos, la obra más ambiciosa que se intentó en la consola.
- Shenmue (1999) — Intentó reproducir la vida cotidiana de un barrio japonés con detalle, con horarios, trabajos, tiendas y peleas callejeras, envuelto en una historia de venganza. Su presupuesto y su ambición lo convirtieron en un caso único, y aun con sus rarezas sigue siendo un referente de la aventura en mundo abierto.
- Shenmue II (2001) — Amplió aquella idea trasladando la acción a Hong Kong, con más personajes y más libertad. Aunque no resolvió todos los problemas del original, dejó claro hasta dónde quería llegar Sega y cerró su historia en un punto que mantuvo a los jugadores esperando más.
Acción, lucha y velocidad
La consola también destacó por la acción inmediata y por la calidad de sus juegos de recreativa.
- Soulcalibur (1999) — La conversión del juego de lucha con armas fue una demostración del salto que suponía el hardware, con personajes de gran tamaño, escenarios vistosos y un modo de un jugador muy trabajado. Es uno de los mejores juegos de lucha de su generación y una de las razones para tener la consola.
- Marvel vs. Capcom 2 (2000) — Ofreció un combate por equipos disparatado, con decenas de personajes y una mecánica de relevos que lo hacía muy espectacular. Fue una de las conversiones de recreativa mejor acogidas de la máquina y ha mantenido una comunidad fiel durante años.
- Crazy Taxi (2000) — Convirtió llevar pasajeros por la ciudad en una carrera contra el reloj, con una banda sonora a todo volumen y un sentido del humor muy de su tiempo. Un juego de partidas cortas que engancha desde el primer minuto y que sigue siendo fácil de retomar.
- Virtua Tennis (1999) — Demostró que un juego de tenis podía ser fácil de aprender y difícil de dominar, con un control sencillo y un modo carrera con torneos. Se convirtió en el juego que sacaba a relucir a la consola en casa de cualquier amigo y en una de las mejores alternativas para partidas rápidas.
- Rez (2001) — Un matamarcianos que mezclaba disparos y música, donde cada acción se traducía en sonido y la pantalla se llenaba de formas casi abstractas. Fue una rareza muy personal que con los años ha sido reivindicada como una de las cosas más originales de Sega.
Personalidad propia
El catálogo también tuvo espacio para juegos imposibles de encasillar, con una identidad visual muy marcada.
- Sonic Adventure (1998) — El salto del erizo al 3D fue irregular, pero su mezcla de fases vertiginosas, escenas narrativas y diferentes personajes jugables lo convirtió en la imagen de la consola durante su primera etapa y en el principal reclamo comercial de su lanzamiento.
- Jet Set Radio (2000) — Puso al jugador a patinar por las calles de una ciudad para pintar grafitis con un estilo visual inspirado en el cómic futurista. Su música y su estética lo hicieron inconfundible y con el tiempo se ha convertido en uno de los títulos más queridos de la máquina.
- Skies of Arcadia (2000) — Fue el gran juego de rol por turnos de la consola, con piratas del aire, un mundo lleno de islas por descubrir y combates tanto a pie como con naves. Puso el broche de calidad al catálogo en un género que no era el fuerte de Sega, y su ambientación aérea sigue siendo recordada.
Doce juegos que resumen por qué la Dreamcast se adelantó a su tiempo: el juego en línea, los mundos abiertos con vida propia y un catálogo tan variado como arriesgado. Duró poco en las tiendas, pero casi todo lo que intentó acabó apareciendo, años después, en las consolas que vinieron detrás. Fue corta, pero dejó huella.