PlayStation 2 llegó a finales del año 2000 convertida en la consola más vendida de la historia y, sobre todo, en la máquina que demostró que un videojuego podía ser a la vez espectáculo de masas y obra de autor. Su lector de DVD, su capacidad para mover mundos enormes y su catálogo interminable la mantuvieron viva durante más de una década. Elegir una docena de títulos entre miles es inevitablemente injusto, pero estos doce resumen bien qué ofreció: grandes aventuras de presupuesto, mundos abiertos, rol japonés en su mejor momento y algunos juegos que empujaron el medio hacia lo artístico. Y todo ello, además, con un lector de DVD que la convirtió en el reproductor de muchas casas.
Mundos abiertos que cambiaron las reglas
La consola popularizó una manera de jugar en la que el escenario no era un nivel, sino una ciudad entera por la que se circulaba a voluntad.
- Grand Theft Auto III (2001) — Convirtió la ciudad en un espacio continuo donde el jugador decidía qué hacer y en qué orden. Su libertad de acción y su tono adulto marcaron a toda una generación de juegos posteriores y demostraron que la máquina podía mover escenarios amplios sin encadenar pantallas de carga.
- Grand Theft Auto: San Andreas (2004) — Amplió el mapa hasta incluir varias ciudades y campo abierto, y añadió un sinfín de actividades más allá de la historia principal. Fue la culminación de aquella fórmula en la consola y un escaparate de su ambición técnica.
Acción, espionaje y terror
Aquí brilló el espectáculo: juegos con puesta en escena de cine, controles precisos y una producción cuidadísima.
- Metal Gear Solid 3: Snake Eater (2004) — Trasladó el espionaje a la selva y convirtió la supervivencia en parte del juego. Su mezcla de acción, sigilo y una historia contada con calma la han convertido en una de las obras más admiradas del catálogo.
- God of War (2005) — Puso la mitología griega al servicio de una acción brutal y directa, con combates espectaculares y una escala de escenarios que impresionaba en su momento. Fue uno de los juegos que mejor mostró el músculo técnico de la consola.
- Resident Evil 4 (2005) — Reinventó la saga cambiando las cámaras fijas por una vista sobre el hombro y dando al disparo un peso nuevo. Se considera uno de los juegos más influyentes de su época y una referencia de diseño para toda la industria.
- Devil May Cry (2001) — Ayudó a definir el género de acción con estilos de combate y una puntuación que premiaba la variedad de ataques. Su protagonista despreocupado y su ritmo frenético marcaron el tono de muchos juegos posteriores.
El rol japonés en su mejor momento
La consola fue el gran escaparate del rol japonés, con historias largas y repartos memorables.
- Final Fantasy X (2001) — Fue la primera entrega numerada de la saga con voces y una de las más populares. Su historia y su sistema de combate por turnos marcaron a toda una generación de aficionados al género.
- Dragon Quest VIII: El periplo del rey maldito (2004) — Llevó la clásica saga de rol por turnos a un mundo tridimensional amplio y colorista. Su escala y su aparente sencillez escondían un diseño muy cuidado.
- Kingdom Hearts (2002) — Mezcló el rol de acción con los personajes de Disney y las ideas propias de una compañía japonesa. Aquella combinación, en principio sorprendente, funcionó y dio origen a una saga longeva.
Juegos que empujaron el medio como arte
- Ico (2001) — Contó una historia mínima con muy pocos recursos: dos personajes, un castillo y un vínculo que se construía con el juego, no con el diálogo. Su sobriedad visual y sonora lo convirtió en una rareza admirada.
- Shadow of the Colossus (2005) — Llevó la soledad y la escala a un grado pocas veces visto, con combates contra criaturas enormes en un mundo vacío. Su mensaje ambiguo y su banda sonora lo sitúan entre los juegos más discutidos y aplaudidos de la consola.
- Okami (2006) — Convirtió el pincel en herramienta de juego y vistió la aventura con un estilo inspirado en la pintura japonesa. Llegó al final de la vida de la máquina y fue, aun así, uno de sus mejores escaparates artísticos.
Conducción y competición
- Gran Turismo 3: A-Spec (2001) — Fijó un nuevo listón para las carreras realistas, tanto por la conducción como por la cantidad de coches y pruebas. Fue uno de los juegos que vendieron la consola por sí solos.
PlayStation 2 ganó por cantidad, pero también por variedad: en su catálogo caben la aventura de presupuesto enorme y el experimento íntimo, el rol de cien horas y la carrera de diez minutos. Doce títulos que, juntos, explican por qué se convirtió en la consola más vendida de la historia y por qué su biblioteca sigue revisitándose hoy, tantos años después de que la primera unidad saliera a la venta.